La geovalla prepara tu hogar sin observarte todo el tiempo. Ajusta radios generosos para evitar falsos positivos y combina con horarios. Cuando vuelves del trabajo, el salón ya está templado; si te detienes más tiempo de lo previsto, una condición de seguridad respeta límites para no derrochar.
Un solo termostato engaña; coloca sensores en dormitorios, pasillo y sala. Añade contacto en ventanas para pausar el sistema al abrir. Con promedio ponderado y diferencias máximas permitidas, el confort se reparte con justicia. Aprendimos esto tras noches dispares entre cuartos fríos y un estudio siempre demasiado cálido.